UNA LEYENDA, UNA FRAGANCIA, UNA MUJER

UNA LEYENDA, UNA FRAGANCIA, UNA MUJER

Silvia Ojanguren

Los aromas en el universo femenino son incontables, pero solo unas cuantas marcan la vida de la mujer, una de ellas tiene un nombre de compromiso: LEGEND POUR FEMME, una creación de quienes escriben historias en Montblanc.

Es la casa creadora de los instrumentos de escritura Meisterstück y de accesorios de fumador para caballeros y magníficos gemelos, pero abre un espacio muy femenino.



Una fragancia que une a figuras de su historia. Pocos lo saben, pero muchas mujeres, desde la princesa Grace de Mónaco hasta Ingrid Bergman, Greta Garbo o Marlene Dietrich, han inspirado a los maestros artesanos de Montblanc.

A partir de ahora debemos contar con Legend pour Femme, una impecable tentación, un homenaje al lujo moderno, de permanencia eterna.

La mujer Montblanc ya es una leyenda.

El frasco de LEGEND POUR FEMME incorpora el famoso emblema de la marca que también está recogido en la colección Montblanc 4810: la estrella de seis puntas identificada en todo el mundo con el nombre de Montblanc. (¿4810? Sí, como la altura en metros del pico más alto de Europa, cubierto de nieves eternas).

El frasco se inspira en los anillos de esa misma colección, que en él parecen apilarse unos sobre otros. Es una columna de luz y feminidad con curvas en lugar de ángulos, reflejos moteados y toques de luz que se reflejan en un vidrio transparente y sonrosado. Y el peso del lujo auténtico en sus manos.

LA FRAGANCIA
Brillante e intenso, se abre en cabeza con un acorde de nerolí, de crujiente pera aún temprana y de naranja amarga. Afrutado, tierno y sutil pero sin resultar dulce o aniñado. Es un perfume de placer, obviamente.

En el otro extremo del espectro olfativo, el almizcle, la vainilla y diversas maderas rubias anclan la fragancia en una sensualidad ligeramente polvosa. Su estela vaporosa no se ofrece al primer llegado. Es un perfume envolvente, absolutamente.

Entre el principio y el fin está el alma: esencia de azahar (casi melosa, tal como huele en los jardines mediterráneos al final del invierno), muguete reconstituido (verde y blanco, irresistible) y jazmín de la India (también conocido como grandiflorum), espléndido y a la vez delicadísimo. Es un perfume de mujer, definitivamente.