Un yogurt es un gusto que ayuda todo el día

Sofía Romero

Un yogurt por la mañana es complemento perfecto del desayuno nutritivo, es excelente como colación antes del medio día. Según su presentación, puede ser un postre saludable. Yoplait, líder en yogurts light, avanza con uno sin grasa ni azucares añadidos:

Yoplait Doble Cero es un linea de productos 0% azúcar añadida, 0% grasa y menos de 75 calorías por porción. Nueva opción para la gente que busca cuidar su alimentación y el control del consumo calórico.



Sólo contiene los azúcares naturales del yogurt y la fruta de su formulación. Además, se le ha extraído toda la grasa, obteniendo un yogurt con 0% de grasa.

La nueva línea cuenta con tres deliciosos sabores en presentación batido y bebible: durazno, fresa y natural.

Yoplait Doble Cero es buena opción para incluir en una dieta de control de consumo calórico y como parte de una alimentación adecuada para personas con diferentes estilos de vida.

Los tres sabores están ya a la venta en presentaciones batido 125g, bebible 242 g y batido 1kg.

Historia de este lácteo

Hay vestigios de su existencia desde los años 10.000 y 5.000 a. C. en el Neolítico. El yogurt es reconocido como alimento saludable y hay diferentes tipos: bajos en grasas y 0%, cremosos, líquidos para beber, biológicos, orgánicos, para bebés, con frutas y helados.

Sus ingredientes básicos y su fabricación prácticamente son similares:

Primero, la leche se procesada. Cuando llega a la planta, se modifica su composición antes de utilizarse para hacer yogur. Se estandariza por su extracto seco, se pasteuriza (a 176 ºF o 80 ºC) y se homogeniza.

La leche tiene que enfriarse a 43-46 ºC (109,4-114,8 ºF) y se añade el cultivo de fermentación en una concentración de cerca del 2 %.

Los cultivos están compuestos de dos bacterias de ácido lácteo: Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus.

Estas bacterias son fermentos específicos del yogurt, que crean su consistencia, sabor, aroma y beneficios para la salud, además de facilitar la digestión.

Después de enfriarse, se puede añadir fruta, azúcar y otros ingredientes para obtener una amplia variedad de productos, y seguidamente se envasa el yogurt.

El producto se enfría y almacena a temperaturas de refrigeración (40 ºF o 5 ºC) para ralentizar la degradación física, química y microbiológica.