UN MITO QUE DESATA ADORADAS PASIONES

UN MITO QUE DESATA ADORADAS PASIONES

Silvia Ojanguren

El encanto femenino es un territorio mítico, en el cual J’Adore de DIOR es una composición audaz con un equilibrio ecléctico, en el cual cada nota resuena en un conjunto coherente. Se trata como de una compleja escritura que afirma la identidad de cada flor.

En su creación se dio un ejercicio de estilo, una partitura extrema que compromete el alma y las fuerzas vivas de su creador. François Demachy y Jean-Michel Othoniel se han cruzado y han encontrado la belleza intensa de esta fragancia.



Regalar J’Adore, es ofrecer un bouquet, nos dice François Demachy. Es el sumun y el mosaico de absolutos reunidos en una sola sinfonía floral.

Buscando el equilibrio y las dosis más expresivas, Demachy instaura el reino de la materia preciosa, seleccionada por todo el mundo.

Jean-Michel Othoniel es un artista contemporáneo que ha hecho del cristal su materia. Como un viaje iniciático inspirado por un cuento, su obra está enteramente dirigida a una realidad revisitada por el encantamiento, una cotidianidad teñida de maravilla.

El ánfora, eco de la línea “En Ocho” de sus orígenes, evoca por sí sola los encantos inmediatos de una feminidad triunfante. El artista se ha apoderado de su fina talla, de sus amables curvas, de su largo cuello Massaï.

Así, la energía que se insufla en J’Adore, en un simple movimiento, se convierte en un testimonio de libertad. Su ánfora es un tesoro táctil, que se debe proteger. Una forma abstracta que sin embargo se convierte en carnal y sugiere la intimidad.

Un ánfora de excepción ha nacido, donde el cristal se mezcla con el oro.

Sensualmente, el collar de oro que estrecha el cuello de J’Adore está desatado, desenrollado sobre la silueta del frasco. Es un hilo de cristal y oro que se abandona amoldándose a una curva.

La perla de cristal depositada delicadamente sobre su tocado es una puntuación única mezclada con pan de oro y cristal soplado con la boca.

La Casa Dior agradeció a los maestros cristaleros Salviati por haber abierto las puertas de su taller en la Isla de Murano y por realizar el frasco J’Adore creado por Jean-Michel Othoniel.