Termómetros infrarrojos, precisos y fáciles de usar

Antonio Ávila

Los termómetros infrarrojos llegaron para relevar los de mercurio, hechos de vidrio se utiliza desde hace mucho tiempo para medir la temperatura. Ya no se recomienda emplearlos porque pueden romperse y liberar el mercurio tóxico.

Los termómetros electrónicos digitales ofrecen ventajas sobre los de vidrio, sus lecturas son más rápidas y la pantalla es fácil de leer. Además, no existe el riesgo de que alguien pueda lastimarse con fragmentos de vidrio o con el mercurio.



Los termómetros infrarrojos miden el calor generado por las superficies y las cavidades. La principal ventaja de este tipo de termómetros radica en su velocidad, puesto que solamente se tarda unos segundos en obtener una lectura de temperatura.

Los termómetros infrarrojos de oído miden el calor producido por el tímpano y el tejido que lo rodea. Estos termómetros proporcionan una temperatura exacta en una pantalla de fácil lectura y en unos pocos segundos. El ThermoScan de Braun es el termómetro de oído más recomendado por los médicos.

Los termómetros infrarrojos de frente usan la frente para medir la temperatura con delicadeza. Los termómetros de frente miden la energía de infrarrojos emitida por la piel por encima de las cejas y el tejido circundante. Esta energía se capta a través de la lente y se convierte a en un valor de temperatura.

La exactitud del termómetro depende del tipo de técnica utilizada. Los termómetros de frente pueden medir la temperatura estando en contacto directo con la frente o desde cierta distancia. El termómetro No touch + forehead de Braun es el primer y único termómetro que permite medir la temperatura con y sin contacto, y con una exactitud clínicamente demostrada.