PAN, PARA EL ALMA Y EL ESTÓMAGO

PAN, PARA EL ALMA Y EL ESTÓMAGO

Apuntes de Vida Idea Segura

Se puede pensar que el dicho “las penas con pan son menos” no pasa de ser eso, pero la realidad es que este alimentos es visto como parte de la solidaridad y acompañamiento.

Por eso, nos cuenta la doctora Marilú Acosta “cuando tenemos una pena, compartirla con alguien nos da tranquilidad y paz, nos podemos recargar en ese momento de complicidad y de apoyo que brindan las amistades, las familias e incluso hasta los desconocidos…”.

En la memoria se tiene en cuenta que la comida es uno de los núcleos sociales más elementales, desde tiempos inmemoriales, cuando caza animales, esa carne se compartía

“Cuando surgió el pan, los molinos y los hornos eran comunitarios, así que el pan debía ser compartido entre todos porque provenía de la misma fuente, aunque fueran varios quienes hubieran cosechado el trigo.

“Por esto es que el pan es un elemento social de cohesión y en momentos de pena lo que más necesitamos es a nuestro clan para que nos sostenga con su presencia”, dice Acosta.

Pero hay detalles importantes, como que “las penas nos ponen en situaciones de máximo estrés, el cual provoca que nuestro cuerpo está siempre en estado de alerta. Nuestros sistemas estén listos para reaccionar constantemente gracias a la producción de adrenalina.

“Esta adrenalina pone a trabajar al máximo nuestros órganos, desgastándolos e impidiendo que se regeneren y se recuperen los elementos bioquímicos como las hormonas o los neurotransmisores. Esto provoca que haya una enorme cantidad de energía gastada en mantener el estado perpetuo de estrés.

“El pan, como carbohidrato tanto simple como complejo puede llenarnos de energía tanto a corto plazo como a mediano. Entonces el cuerpo estresado puede continuar funcionando si se le da pan, mientras el estrés pasa”.

Marilú Acosta pone sobre la mesa varios puntos sobre porque con pan las penas son menos:

A) En el torrente sanguíneo, el pan se convierte en glucosa y ésta permite una descarga de endorfinas, lo cual se traduce en una sensación de alegría y tranquilidad.

B) El estómago distendido por la presencia del pan y la glucosa en la sangre nos lleva a una sensación de saciedad que provocan un estado de paz y satisfacción.

C) Cuando el cuerpo lleva mucho tiempo bajo los efectos de la adrenalina, estos momentos de paz, tranquilidad, alegría y satisfacción son como pequeños oasis en el desierto de las penas.

C) Nuestro cuerpo descansa, lo agradece y puede recuperarse un poco, aunque estos momentos no sean más que pequeños instantes.

Por esto no hay que olvidar que ante una pena, es mejor hacerla llevadera con el pan, con la compañía y el apoyo de alguien más.

Pero dice la especialista médica, en la medida de lo posible, hay que echar mano de ejercicios relajantes.

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