DÍA DE MUERTOS UNA TRADICIÓN VIVA

DÍA DE MUERTOS UNA TRADICIÓN VIVA

Marisela Torres

Los días de compartir el pan y la sal, e incluso alguna copa y el tabaco, con los fieles difuntos es una de las tradiciones más importantes de los mexicanos, que desde finales de octubre hasta los primeros días de noviembre tienen en hogares, panteones, banquetas, restaurantes e iglesias escenarios para recordar a los muertos.

El Altar de Muertos es el sitio idóneo para recordar a los difuntos en Día de Muertos, honrar su memoria y por supuesto, consentirlos con todo aquello que disfrutaban en vida. Exquisitos platillos como el arroz, tacos, chilaquiles, tamales y atole serán los encargados de ayudar al difunto a encontrar el camino de regreso a casa.



Los guisos en las ofrendas varían dependiendo de cada región, a la tradición particular de la familia y por supuesto de los gustos del difunto – comenta el Chef Hugo Hernández – pero definitivamente lo que no puede faltar es un buen plato de mole, uno de los platillos más socorridos en las fiestas y tradicionales de nuestro país, acompañado de unos frijolitos bayos, enteros o refritos pero siempre deliciosos.

Las salsas también ocupan un lugar predilecto en el altar, ya que son las acompañantes ideales de numerosos platillos mexicanos. Chicharrón en salsa verde, albóndigas al chipotle, carne en salsa pasilla o pescado en salsa guajillo seguramente fueron el antojo de tus difuntos que vendrán a deleitarse esa noche a tu hogar.

Además de la comida, en los altares de muertos no debe faltar la representación de los cuatro elementos primordiales de la naturaleza:
– Tierra: Representada por sus frutos que alimentan a las ánimas con su aroma
– Viento: Representado por algo que se mueva como el papel picado de muchos colores y con diferentes figuras
– Agua: Colocar un recipiente para que los difuntos calmen su sed después del largo camino que recorren para llegar hasta su altar
– Fuego: Encender una vela por cada alma que se recuerde y una por el alma olvidada

También es muy común que se adorne con pétalos de flor de cempaxúchitl y flor cerebro (llamada así por su parecido a este órgano), sal (purifica), copal (para que las ánimas se guíen por el olfato) así como fotografías de fallecidos, calaveritas de azúcar, chocolate o amaranto, dulces, piloncillo, pan de muerto, frutas cristalizadas, así como los vicios o antojitos del muerto (se acostumbra poner cigarros o su licor favorito).

Doña María te invita a retomar esta tradición tan única y especial, poniendo una ofrenda a tus seres queridos y preparando sus platillos favoritos con los diferentes moles que tenemos para ti. Ya sea el clásico mole rojo, el verde, pipián o adobo, aprovecha estas fechas para recordarlos y disfrutar de los platillos favoritos de todos en honor a los que ya no están con nosotros.