DATOS DEL CORAZÓN Y LA VIDA

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Apuntes de Vida Idea Segura

Las enfermedades cardiovasculares no son cosa de viejos, comienzan en la infancia y en los últimos 17 años casi se duplicaron las muertes causadas por males del corazón en niños y adultos jóvenes de 5 a 24 años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En 1998 ocurrieron 680 fallecimientos, mientras que en 2015 se dieron 1,089.



El pediatra David Barreto señala que un niño obeso tiene 80% de posibilidades de serlo en cuando sea adulto y “aunque las muertes por enfermedades cardiovasculares son raras en niños, en adultos constituyen la primera causa de muerte y están fuertemente vinculadas con la obesidad”.

Los factores que pueden aumentar la posibilidad de enfermedad cardiovascular en la etapa adulta son los siguientes: presión arterial alta, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, colesterol elevado.

En niños, uno de los problemas es el síndrome metabólico que está involucrado directamente con el desarrollo de patología cardiovascular en la edad adulta, de presentación cada vez más temprana.

El síndrome metabólico es una de las complicaciones más importantes del exceso de peso, hace unas décadas sólo se presentaba en los adultos, pero con el incremento de la obesidad infantil aumentó su prevalencia en niños y adolescentes.

El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2 en el futuro de forma precoz. Sus elementos son cinco: obesidad de predominio central o abdominal, hipertensión, triglicéridos altos en sangre, hiperglucemia y descenso del colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad.

El pediatra analiza que los niños cada vez consumen más calorías provenientes de carbohidratos y menos proteínas, esto ocasiona un desbalance entre la ingesta y las calorías quemadas; los pequeños son víctimas del sedentarismo ya que pasan más tiempo en casa usando dispositivos móviles o viendo televisión en lugar de realizar actividad física.

La obesidad infantil y el síndrome metabólico requieren ser diagnosticados apropiadamente en el consultorio y tratados por un equipo multidisciplinario que incluya pediatras e incluso endocrinólogos pediatras, médicos familiares, nutriólogos y padres.

Para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en niños, hizo las siguientes recomendaciones:

• Aumentar la actividad física de los niños por los menos de 45 minutos a una hora diaria.
• Continuar con sus visitas con el pediatra al menos una vez cada seis meses después del año de vida para control de peso y talla y medir la presión arterial ya que si se eleva es uno de los primeros signos del síndrome metabólico.
• Consultar a un nutriólogo al menos una vez al año para establecer en conjunto un plan de nutrición familiar que se adapte a las necesidades y posibilidades de cada familia.
• Tener una alimentación suficiente, balanceada y variada. Las tres principales comidas del día deben contener alimentos de los tres grupos del Plato del Bien Comer.
• Las bebidas azucaradas, golosinas, pastelillos y botanas pueden consumirse de manera ocasional y moderada.
• Eliminar el hábito del tabaquismo en los integrantes de las familias.