CUIDADO DE ZONA ÍNTIMA FEMENINA

CUIDADO  DE ZONA ÍNTIMA FEMENINA

Sofía Romero

Hay buenas costumbres que vale la pena no olvidar nunca, como que desde tiempos remotos, la mujer siempre ha puesto especial atención en el cuidado de su zona íntima.

Las egipcias tomaban medidas para asegurarse de su salud genital entre las que destacaban untarse aceites perfumados para resaltar el aroma natural de esta parte de sus cuerpos. Josefina, la esposa de Napoleón, era muy cuidadosa y tomaba a diario largos baños con agua caliente para sentirse fresca y limpia.

Según la ginecóloga y obstetra Angélica Illescas, generalmente el aseo de los genitales se percibe como un acto sin importancia, no obstante, a través de la historia se ha demostrado que ha sido un elemento clave para la salud femenina. Incluso ésta es percibida como una cuestión cultural, la cual se transmite de madre a hija, ya que casi siempre es la madre o abuela quien enseña los diferentes cuidados que se deben brindar a esta zona del cuerpo.

La higiene genital, resalta, es imprescindible en la vida y sobre todo cuando se convive en pareja, pues no sólo denota limpieza, también respeto hacia el propio cuerpo y el de la otra persona, ya que no es agradable estar con alguien cuya zona íntima huela mal o se encuentre sucia.

Aun cuando la higiene genital es básica, la limpieza excesiva conlleva desventajas, como el acabar con la flora propia de la vagina que se encarga de defenderla contra bacterias e infecciones.

Una higiene insuficiente da lugar a la formación de infecciones, al albergar una gran cantidad de microorganismos indeseables que causan síntomas incómodos como mal olor, picazón y ardor, entre otros.

Recomendaciones para una adecuada higiene íntima:

Cambiar de ropa interior a diario.
Procurar utilizar ropa interior elaborada 100 por ciento de algodón.
Asear el área genital a diario, con un gel elaborado a base de agua termal y diseñado específicamente para esta zona, como GYN-PHY (Uriage).
Durante el periodo menstrual, cambiar la toalla femenina de forma regular, al menos tres veces al día y en caso de utilizar tampón, cambiarlos cada 4 horas.
Evitar los pantalones muy ceñidos y el uso de tangas, ya que provocan irritación y favorecen el desarrollo de infecciones.
Después de ir al baño, limpiar de adelante hacia atrás para evitar la transmisión de bacterias y parásitos que suelen habitar en la región anal.
Lavar las manos antes de cualquier contacto con la zona íntima.
Evitar permanecer por varios periodos de tiempo con la ropa mojada, pues la humedad favorece la proliferación de hongos y bacterias.